martes, 10 de marzo de 2015

Capítulo 13: "La despedida"

Todo empezó en una agotadora clase de Educación Física. Era jueves por la tarde y el profesor les había mandado correr durante una hora-. ¡Maldita prueba de resistencia! dijo Ismael. De repente el silbato del profesor interrumpió los pensamientos de Martina. Inmediatamente miró a Esther, su mejor amiga y con cara de susto le dijo:
--¡Madre de Dios! No hago más que darle vueltas al tema de que hoy es el último capítulo que escribimos en este libro. ¿Sabes lo que significa esto?
-- ¡Que hasta luego Lucas! dijo Esther a carcajada limpia. Pero vamos a ver Martina, ¿pues no sabíamos que cuando empezamos a escribir estas historias tarde o temprano llegarían a su fin? ¿O es que piensas que el lector va a estar eternamente leyendo tus chorradas?
--¿Perdonaaa? ¿Chorradas? ¡Chorradas las tuyas guapa! Me estas ofendiendo, ¿sabes? que yo esto lo he hecho durante un año y con mucho cariño. Y lo que más deseo es que a nuestros queridos lectores les haya gustado mucho y es más, que les pueda servir para algo.
En ese instante hizo acto de presencia "El Sabio" y con gesto cariñoso añadió:
-- A ver chicas si nos centramos. El objetivo principal de este libro siempre ha sido el transmitir nuestros valores y nuestras ideas. Tu Martina eres una jovencita estupenda que ha sabido en casi todos los momentos estar a la altura de las circunstancias. También es verdad que ha pasado el tiempo y has ido creciendo y esto ha hecho que veas las cosas de otra manera. Mis más sinceras felicitaciones, ha sido todo un éxito.
--¡Hasta la vista amigos!


martes, 10 de febrero de 2015

Capítulo 12: "La Fiesta"

Todo estaba perfectamente organizado. El único problema era de dónde iban a sacar una cabra porque ella era el regalo. Alan cumplía 20 años. Resultaba que su más íntimo amigo era el hermano de Martina, Ismael. Desde que eran pequeños que su relación había sido muy profunda. Nunca discutían, ni tan siquiera cuando Ismael le contó a Alan que había decidido irse a buscar trabajo fuera de España. Alan animó a su amigo y le deseo suerte en su proyecto. Y ahora, un año después, Ismael regresaba a su tierra y Alan no lo sabía. Aparecería en la fiesta de su amigo con una cabra bajo el brazo que llevaría un lazo azul entre las orejas. Lo que iban a organizar sería un auténtico cachondeo y un inesperado desastre. El primo de Ismael había contribuído a dejar el local para celebrar la fiesta de Alan.
--Ismael, ¿ya tienes la cabra?-- le preguntó Martina a su hermano porque faltaban 4 horas para el gran momento.--Ya sabes que tienes que traerla a las 9 de la noche, allí estaremos todos. Ya le habremos dado el susto. Al final el local de Raúl se ha podido acondicionar y cabemos los veinticinco. El problema ha estado con la pasta, al final me ha dejado la mamá 50 euros y les he dicho a cada uno que traigan algo de su casa que no me llega el dinero para tanto. Ya veremos. Ahora están allí terminando de organizarlo todo y muertos de frío. ¿Qué hacemos con la calefacción?
--Hombre... algo hay que poner Martina. Anda que tu también decirlo a última hora... ya podías haberlo dicho antes que para eso eres tía y vosotras caéis más en esas cosas que nosotros. ¿Cómo voy a pensar yo si hace frío o no hace frío?
--¿Con qué es cosa de tías, no? Ya sabes lo que pasó la última vez allí, ¿no? Tu querida hermana pequeña Rosalía empezó a contar una historia increible. Eso fue en el último cumpleaños de Raúl que también lo celebramos allí. No veas que miedo pasamos.
--¿Qué historia?-- Ismael se quedó sentado mirando fijamente a su hermana, con cara perpleja.
--Muy fuerte, no se si contártela. ¿Pues no se le ocurre a la petarda ésta contar que encontraron a la tía Rita muerta en el local una fría noche de otoño? Qué no sabían de qué había muerto y al final ni se había muerto ni la habían encontrado, solo habían visto que en el suelo estaba un manojo de pelos atado con una cuerda. ¡Qué susto! La gente se quedó muy asustada.
--¿Pelos?
--Si, pelos... el pelo que te estoy tomando... ja, ja, ja.

martes, 20 de enero de 2015

Capítulo 11: "Dándose cuenta"

Como si por arte de magia se tratara, Martina empezó a cambiar. Dejó de ser esa niña inmadura a la que todo le daba igual. Hasta ella misma se sorprendía de lo cambiada que estaba. "Sabio" había sido una de las piezas importantes en su vida, también Alan y cómo no... sus queridos padres a los que poco a poco fue entendiendo mejor. Ahora su habitación siempre estaba arreglada, podía llevar bien una organización en sus estudios, entendía a su madre cuando llegaba cansada del trabajo y no tenía ganas de líos, y consiguió mantener con su padre unas conversaciones muy divertidas acerca de la música enseñándole a organizarlas en el ordenador. Hasta incluso llegó a disculparse con Alan por haber insistido tanto en subirse a la moto para después acabar estrellados en el asfalto. Todo pasaba por algo. Seguramente para aprender.
--Alan, cielo, ¿podríamos ir al concierto de Pablo Alborán que hacen en Elche?
--¿Pero si ahí solo van las tías?
--¡Mentira! Anda qué tu también, ¿sólo van las tías? eso lo dirás tú. No seas ñoña que cuando a ti te gusta algún cantante... bien que me toca ir contigo.
--Valeee... iremos. ¿Y sabes por qué iremos?
--Me espero cualquier respuesta rara, ¡acepto ir en moto!
Las risas de Martina se escuchaban por toda la habitación, hacía mucho tiempo que no reía así. Se acercaba el verano y Martina había tomado una decisión sobre su vida. Quería estudiar idiomas. Para ello sus padres le propusieron que se marchara a Londres un mes y empezar a aprender. Ella estaba tremendamente ilusionada. Se marchaba con tres amigas.
Hasta había crecido en el amor. Alan significaba para ella alguien muy especial. Era un jovencito de rasgos malagueños, sonrisa permanente, mirada perdida y cabello al viento. Ella una jovencita de la provincia de Alicante, mirada avispada, dentadura perfecta, piel tan blanca como la nieve y una dulce voz que le hacía ser muy delicada, aunque había que reconocer que cuando se le subían los humos, los pelos se le ponían de punta y su mirada avispada se volvía felina. Es más, sus padres siempre la llamaban "gatuchi". Hasta sus amigos más íntimos, el día que escucharon que sus padres la llamaban así, rompieron a reír de tal forma y les hizo tanta gracia que desde entonces cambiaron el apodo de "gatuchi" por el de "guchi". A partir de entonces, todos la llamaban así. 

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Capítulo 10: "¿Qué quiere conseguir Martina?"

Salir de su jaula era el objetivo de Martina. Hacía ya un par de meses que se sentía desorganizada y abandonada a su suerte ante los terribles exámenes que la acechaban cada semana. Los libros por los suelos, el ordenador sin batería y no sabía donde había dejado el cargador, los bolígrafos sin funda por la mesa y encima de la cama... tirada... estaba Martina. Sus manos cubrían su cara como gesto de desesperación. Todo era un caos.
A los pocos minutos entraba en su cuarto su madre. Sus ojos permanecieron abiertos durante unos segundos expresando un susto tremendo ante la situación de desolación y de alboroto que presentaba el cuarto y al mismo tiempo su hija.
--¡Martina, por Dios! ¿Qué está pasando aquí? ¿Cómo es posible que puedas estudiar con todo este lío? Voy a cerrar la puerta y en treinta minutos la voy a volver a abrir como si esto nunca hubiera ocurrido. Más te vale que esté todo en orden. Y empiezo a contar ¡ya! uno, dos, tres...
Su madre cerró la puerta suavemente, pero Martina sabía que si la volvía a abrir y no veía todo en orden no la volvería a cerrar tan suave.
De golpe Martina saltó de la cama. Se puso música y empezó a recoger sus libros y todo lo que estaba tirado a su alrededor. Parecía que en sus manos había magia. Un par de minutos después de trascurridos los treinta, apareció su madre por la puerta. La abrió muy lentamente y... ¡sorpresa! No podía dar crédito a lo que estaba viendo, todo perfectamente recogido y a Martina sentada en su silla de estudio intentado concentrarse. En el fondo Martina se había pegado un atracón de velocidad y estaba intentando disimular ante los libros, haciendo como que estudiaba. Sin embargo, su mente estaba en otro lado. Su máxima preocupación era ¿qué quería conseguir en esta vida? ¿hacia dónde iba a canalizar su futuro? ¿qué quería estudiar, qué profesión?
Se dio cuenta de que al tener su habitación totalmente organizada su mente empezaba a organizarse también. Entre tanto pensamiento, sonó su móvil. Era Alan. 
--¿Qué haces?
--Pues ya ves... aquí, metida en mi jaula. Estoy como loca. Acabo de pegarme la paliza del siglo. Lo tenía todo tirado por la habitación, incluido mi cerebro, hasta que ha llegado mi madre. No le ha dado tiempo ni ha echarme la bronca. No sé que le pasa, parece que vaya a un psicólogo que le asesora como debe comportarse conmigo porque... macho, ha dado resultado. Coge y entra y me dice que me da 30 minutos para que arregle la habitación y que va hacer como que no ha visto nada. Esto en otra ocasión hubiera sido un guantazo y sin salir el fin de semana. No veas de la que me he librado.
--Martina, tranquilízate. Si tu madre va a un psicólogo me alegro porque por lo menos se van aclarando las cosas en tu casa. Y sobre tenerlo todo tirado por ahí... no sé, tú misma. Yo ya tengo curro y sé lo que quiero conseguir en la vida... pero tú no te creas que lo tienes tan claro.
--Si hombre, ahora échame tu el sermón. No me lo echa mi madre y va y me lo sueltas tú. ¿Pues sabes lo que te digo? Que te cuelgo.
--Si me cuelgas no me llames más.
--Vale, pues no te llamaré.
--Martina, ¿vas en serio? ¿a ti que narices te pasa hoy?
--A mi nada. Bueno, que estoy un poco hasta el gorro. Me parece que mi vida es un caos. Tengo tanto que estudiar que no me aclaro ni yo. Y encima tengo que decidir pronto que voy a querer hacer con mi vida.
--Piénsalo y me llamas. Siéntate contigo y con tu almohada y organízate mejor.
Alan colgó el teléfono y Martina se quedó muy pensativa.
"Sabio" hizo acto de presencia. Se había posado con mucha elegancia sobre uno de los hombros de la joven.
--Vaya, ¡de la que te has librado! La verdad es que reaccionas bastante rápido. Bueno, la cuestión es que estás un tanto preocupada por tu futuro y no es para menos. Y digo yo... ¿por qué no te sientas con tus padres y hablas tranquilamente de lo que te preocupa? ellos sabrán orientarte y si no, acudirán a algún profesional para que te oriente. También tienes a tu tutor del instituto. 
--Caramba "Sabio", te agradezco tu atención enormemente. ¿Sabes? Lo voy hacer esta misma noche porque quiero dormir tranquila de una vez, llevo comiéndome la cabeza más de un mes, pero esta vez en serio. Voy a sentarme con mis padre y luego hablaré con mi tutora. Eres un cielo.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Capítulo 9: "Una mentira con consecuencia"

Martina despertó en el hospital. No daba crédito a que su pierna estuviera escayolada. Cuando giró la vista allí estaban sus padres y a su lado a las tres mejores amigas que tenía. Faltaba Alan. Hacía un año que a Claudia le había pasado lo mismo que a Martina. Había tenido un accidente de moto. Allí estaban todas para apoyarla en lo que necesitara. Principalmente para que su madre no terminara de matarla. Había cometido un grave error. Le prometió a su madre que no se subiría en la moto. Sin embargo, se empeñó y se empeñó hasta que convenció a Alan.
Alan se encontraba en la habitación de al lado. Había salido peor parado. Estaba inconsciente. Todo había ocurrido muy rápido. Martina le pidió que le diera sólo una vuelta y él al final accedió. Pero en la primera rotonda alguien no cedió el paso y se los llevó por delante. A penas  habían pasado cinco minutos y apareció la desdicha.
El hermano de Alan apareció en escena, acababa de salir de la habitación de su hermano que empezaba a despertar. Los médicos les habían comunicado que todo iría bien, que simplemente tenía una conmoción y que no se había roto nada, que era cuestión de un poco de tiempo y que había sido más un susto que otra cosa. En realidad no había sido culpa de ellos. Sin embargo lo importante es que Martina había desobedecido y ahora Alan quedaba como un inconsciente ante los padres de ella.
--¿Dónde está Alan?, por favor... ¿dónde esta?
--Tranquilízate. Alan está bien.
La voz de su madre calmó a Martina. 
--¿Por qué has hecho esto Martina? ¿Qué pretendes...matarnos a disgustos?
El padre miró a la madre como indicándole que callara que no era el momento. 
--Hablaremos en casa Martina. No pienses que esto se va a quedar así. Sólo agradezco que no te haya pasado nada, que estés viva...pero hija...sé que no ha sido culpa vuestra... no podría soportarlo Martina...no debes mentirme nunca más.
--Mamá, estoy avergonzada. A veces pienso que con todo lo que creo que soy, no soy nada. Alan no tuvo nada que ver. Yo me empeñé en ir en moto y no paré hasta convencerlo.
--No lo escuses que él también es culpable. Porque tenía que haberte dicho que no y no lo hizo. Sólo con que se hubiera negado ahora no estaríais aquí y da gracias a que al chico tampoco lo ha pasado gran cosa.
Las lágrimas de Martina daban muestras de su estado. No podía parar de llorar. El arrepentimiento cada vez era mayor. Se sumergió en un dolor profundo y se mantuvo en silencio durante un largo rato.
Cuando llegaron a casa y se tumbó en la cama se puso a pensar: "No puedo más. Sabio por Dios háblame. Te necesito. No me dejes sola en estos momentos"
Sabio apareció por la ventana que Martina había dejado abierta por si venía a visitarla.
--De todo se aprende Martina. Como puedes ver esto es simplemente un aviso y una oportunidad en la vida para que veas que puedes cambiar. Sé que has cambiado mucho pero que estás en ello. El pobre Alan se ha pegado un susto de muerte y me imagino que tu también. Ahora es cuestión de unos meses con la escayola. Vamos a ver si eres capaz de ser una buena paciente y no discutir con los de tu casa. Cuando tengas que pedir que te traigan algo hazlo con un "por favor" por delante y detrás un "gracias" que parece que se te olvida que forma parte de la educación.
--¿No tienes nada más que decirme?
--De momento creo que tienes bastante. Te voy a dejar reflexionar sobre tu inconsciencia y mañana hablaremos más profundamente.

miércoles, 18 de junio de 2014

Capítulo 8: "Martina y su mal humor"

--¡Estoy equivocada!No debería hablarle así a mi madre y encima ni tan siquiera le pido perdón, me estoy convirtiendo en una mala persona.--
Martina se levantaba todos los días igual. Estos pensamientos se repetían de forma continuada, y no podía hacer nada con estas ideas. Ella sólo veía que le gritaba a su madre, no le hacía caso y le hablaba mal. A veces le pedía perdón, pero eso no era suficiente porque lo importante era que ese comportamiento fuera distinto.
--Por favor Sabio, te necesito, ¡esto no hay quien lo aguante!
pero Sabio no aparecía. Hacía días que no sabía nada de él, en realidad semanas.
Se asomó a la ventana para ver si lo veía por algún árbol y de repente escuchó una voz en el interior de la habitación:
-- Tienes que volver a la realidad, tiene que llegar el momento en el que esa venda que te tapa los ojos se caiga. Tienes un problema que te está afectando y te voy a preguntar unas cosillas para poder aconsejarte mejor, ¿vale?--
Martina se quedó perpleja. Sabio estaba encima del armario, como si hiciera tiempo que permanecía allí.
--Esta bien, pregunta.--
-- Bueno, ¿desde cuando tienes tan mala gaita?--
--Desde hace dos semanas.--
-- ¿Estas durmiendo bien?--
--No, por las cosas que me pasan. Creo que me van a suspender casi todas porque no me gusta lo que estoy estudiando y encima con Alan estoy fatal. Es que no me deja ni subir en su moto porque dice que como mis padres no me dejan que él tampoco. Eso me pasa por salir con un chico maduro, pero guapo, ¡claro! y si quieres saber más todavía te diré que también tengo problemas conmigo misma, soy de una manera que no me gusta nada.--
--¿Qué es lo que no te gusta nada de ti?--
-- Mi mal humor, que no se como controlarlo y encima me revienta tener que pagarlo con mi madre.--
-- ¿Es con la única persona con quien lo pagas?--
--Si--
-- Pues no es justo. Encima que tu madre está por ti. Encima que te pasa algunas cosas que si yo fuera tu padre no veas lo que habría hecho ya contigo.--
--¿Qué me habrías hecho?--
-- Pues castigarte y enfadarme porque no te veo que estés haciendo esfuerzos. Te dedicas el día a pensar en tu novio y no te organizas y para colmo cuando tu madre te despierta por la mañana, aspecto que no debería ser así porque tienes edad de despertarte sola, encima coges y le gritas. Muy mal, vamos... fatal.--
-- Vale Sabio, ya te tengo a ti para que me eches la bronca, no me hace falta que venga mi madre a reñirme que ya estas tú--
-- Mira, lo primero que tienes que hacer para calmar tu mal humor es reconocer que estas equivocada y eso ya lo has hecho. Después hablar con tu madre y pedirle perdón, dile lo que te está pasando y sincérate con ella y tercero, empieza a corregir tu error porque para eso tienes tu inteligencia. Cuando te levantes por la mañana piensa "debo tratar a los demás como quiero que me traten a mi". ¿Crees que lo puedes conseguir?
--- Si, tampoco es tan difícil. Es decir, que me organice, que me controle, que sea amable, que haga un esfuerzo y que hable con mi madres sobre los estudios para ver este año que viene que voy hacer con mi vida.--
-- Veo que lo has captado perfectamente.--
-- Y lo voy hacer ahora mismo. Gracias Sabio. ¡Qué suerte tengo de tenerte!

martes, 25 de febrero de 2014

Capítulo 7: "Aviso por destino"

--¡Como te vea que te subes a la moto de alguien, te pego una colleja que te enteras!-- explosionó su madre, atemorizada de que Martina hiciera de nuevo una de las suyas. Su madre sabía perfectamente que su hija era muy impulsiva y que con ese impulso se dejaba llevar por todo aquello que tuviera como nombre: "velocidad". En alguna ocasión Martina se había subido a la moto de su amiga María para dar una pequeña vuelta con tan mala suerte o buena suerte, según se mire, que su madre la había pillado. --Pero mamá... soy una buena chica...-- ¡Eso lo dirás por la cara que tienes, que no tienes ni vergüenza, ni la conoces... pero Martina, espero que te quede bien clarito! Como te vea subir a una moto se te cae el pelo, ya me encargaré yo junto con tu padre de raparte la cabeza, ¡espero no tener que repetírtelo!
Martina agachó la cabeza de nuevo entre sus libros. De repente al mirar sobre la ventana vio a Sabio llegar. El pájaro se posó sobre uno de sus libros y empezó a hablarle: --Martina, deberías hacerle caso a tu madre. Ya que ella solo quiere que tu seas feliz y que no te estrelles por ahí. A tu edad se es un tanto inconsciente y es posible que te pueda pasar algo por ser imprudente. Sólo he venido para avisarte, dentro de poco sabrás que no soy el único que piensa así.--
Martina se quedó callada durante un largo periodo de tiempo. En realidad se asustó. Por un lado su madre "no te subas a una moto", ahora llega Sabio y le aconseja también que no lo haga. ¿Qué estaría pasando?
Su gran sorpresa fue cuando llegó esa tarde a ver a Alan. Una moto radiante la esperaba en la esquina de casa y junto a ella su novio. Se lanzó a sus brazos como una colegiala. Alan no se negó a sus besos. --¿Pero cuándo te has comprado esta moto tan guapa?-- Te tenía reservada la sorpresa, pero sólo para que la vieras, porque te recuerdo que tus padres no te dejan subir-- Pero Alan... por favor... sólo una vuelta...-- Alan se le quedó mirando fijamente a los ojos y cogiéndole la cara entre sus manos le dijo: Martina, mi cielo, no voy a permitir que subas sin el consentimiento de tus padres, te quiero tanto que no quisiera perderte y si tus padres se enteran nunca me lo perdonarán. Debes entenderlo.-- Martina le devolvió la mirada con lágrimas en los ojos y le dijo solamente una frase: ahora comprendo lo que Sabio me quiso decir.  Hakuna Matata - Musical "El Rey León"

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Capítulo 6: "Sentimientos"

Martina no podía imaginarse que se podía sentir tanto dolor con el amor. Su primera discusión, sus primeras lágrimas, su primer frío. Esa mañana Alan le había puesto un whatsapp diciéndole que se verían sobre las 8 de la tarde en el parque, como tantas tardes hacía.
Se le había olvidado totalmente realizar los deberes de física. Encima, en tres días tenía un examen. Cuando llegó a casa por la tarde, antes de quedar con Alan, su madre había montado en cólera: --¿pero no pensarás salir sin haber terminado los deberes? ¿dónde vas tan arreglada? ¡No sales! ¡castigada para el resto de la semana! ¡¡¡Por Dios y encima era miércoles!!! (pensó Martina). --Mamá, por favor, te lo juro, los hago en cuanto vuelva, por favor, por favor...-- ¿Pero dónde vas a toda prisa? Esto no me está gustando nada. Últimamente te veo un poco rara, ¿no te habrás enamorado, verdad?-- Mamaaaá, por favor... enamorarme yo? Cogió sus cosas y salió corriendo de su casa. Menos mal que su madre accedió a que en cuanto volviese haría los deberes y repasaría el tema del examen de física.
Alan la estaba esperando tal cual habían quedado. Martina llegaba muy nerviosa. -- Vaya careto traes-- le dijo Alan-- La verdad es que he tenido una movida para salir que no veas, mi madre casi me mata, se me ha pasado totalmente el hacer los deberes de física y encima teniendo un examen--.
Alan la miró sorprendido, porque sabía que Martina era muy estudiosa, que nunca había sacado un suspenso y no quería que por su culpa tuviera disgustos en su casa.
--Martina, cariño, no me gusta que vengas a verme si no has hecho tus deberes y tus estudios, que luego me da mal rollo pensando que te van a echar la bronca por mi culpa. ¿Les has dicho a tus padres que salimos?-- comentó Alan.
--Ni pensarlo, tu que quieres que me maten por las dos partes ¿o qué? Si le digo a mis padres que tengo novio se acabó la historia porque me consideran muy joven y para ellos el amor es perder el tiempo a nuestra edad porque quieren que estudie, mis padres son así.
-- Entonces muy poco te tengo que importar si no les dices que me quieres. Martina, hay que luchar por las cosas de la vida, por aquellas que nos importan.--
Martina rompió a llorar, sentía que Alan estaba enfadado con ella. Un frío le recorrió la espalda. Era su primera discusión, sintió que él se preocupaba por ella, sintió quererlo de verdad.

lunes, 8 de julio de 2013

Capítulo 5: "Hablemos del Amor"

Era una mañana de domingo, desde el último día en que Sabio le habló de los Valores, no había sabido nada de él y estaba preocupada. Se sentía sola, chispeaba y un ligero toque gris reinaba en la ciudad entristeciéndola por completo. Un toque de romanticismo llenó su habitación. Martina había decidido dejar la ventana entre abierta para que pudiera volver Sabio a saludarla. Necesitaba saber más. Todavía estaba un tanto asustada de todo lo que le estaba pasando y lo que tenía bien claro era que Sabio le iba a proporcionar más detalles y disciplina sobre su nuevo estilo de vida.
Martina tenía una pregunta muy intrigante en su mente. ¿Qué era el Amor y cómo mantenerlo? Ella seguía enamorada de Alan, habían pasado muchas horas juntos desde el beso en el cine. Uno de los encuentros más alucinantes que había experimentado Martina con Alan fue cuando él la invitó al Concierto de "Pablo Alborán" en Valencia. Impresionante actuación, también era uno de los ídolos de Martina. Durante el Concierto, Alan le cantaba al oído las letras de sus canciones y ella se sumergía en un sentimiento profundo. Su amor platónico siempre sería Pablo Alborán. Entre besos y caricias los jóvenes fijaron su amor y ahora, Martina sólo quería saber qué podía hacer para que aquello durara.
Apenas lo estaba pensando y como por arte de magia apareció Sabio asomando su pico por la ventana.-- Querida Martina, ya veo en que entretienes tu mente, pensando en tus amores, que no son pocos, porque te recuerdo que hace apenas unos meses estabas loca por ir a los One Direction y ahora es Pablo Alboran y luego será Auryn... el caso es que el que tienes cerca y a tu lado se llama Alan, ¡ese si que es de verdad! los demás son ídolos. Pero tu quieres saber qué es el Amor. ¿no?
-- Bueno...-- Dice Martina-- la verdad es que esto del amor es algo intrigante, y más ahora que te haces mayor y piensas de otra forma. Recuerdo que todo esto hace unos años me parecía la mayor chorrada del mundo, veía a mis amigas un tanto frikis... pero ahora que me ha tocado a mi... quisiera saber todas las estrategias posibles para que Alan siempre esté a mi lado.
El Sabio, mirando fijamente a Martina empezó su historia:
"Martina, es muy difícil saber amar, para aprender a amar, lo primero que debes saber es que debes quererte a ti misma, si tu no te quieres, ni te aceptas, nadie lo hará. Amar, es comprender, apreciar, querer, ocuparse de la otra persona... es estar pendiente del otro sin ataduras, sin agobios, sin recelos, es estar con alguien a quien realmente quieres y sientes y tiene que ser recíproco. La otra persona debe manifestar lo mismo por ti, el amor es más bonito así, queriendo y que te quieran. Para poder mantenerlo sólo debes entender que las personas no estamos todos los días igual, unos días tenemos humor, otros tenemos tristeza, otros indiferencia y otros problemas y todo ello hace que nos alteremos y lo más importante es saber escuchar y saber entender a la otra persona. Debes tener muchas cosas en común con tu chico, cosas que compartir, temas de que hablar, pero sobre todo lo que más tienes que tener es "autoestima", que ya te hablaré de ella en otra ocasión, Porque sino vas a creer que soy un rollero filosófico y ya no me abrirás la puerta, je je.

lunes, 29 de abril de 2013

Capítulo 4: "Aprendiendo Valores"

Martina, acostada en la cama, tumbada boca arriba, en estado de asombro, con la mirada fija en la lámpara de colores que cuando tomó la comunión su abuela se empeñó en regalársela, seguía pensando en muchas cosas. Habían pasado los años y la lámpara seguía en el mismo sitio, pero su mente no. Tenía que tener el suficiente espacio en el cerebro para el próximo examen de Castellano, a Alan tocándole el pelo en la despedida del último día y a la escenita de la prima de su amiga que resultó ser la hermana de su escondido amor.¡Horror! Vaya lío y ella tirada en la cama. Había una voz en su mente que le decía: "levántate, levántate, ya está bien de hacer el ganso, debes estudiar, debes preparar el examen de mañana, déjate de chorradas de amorios y otras hierbas! En un impulso sobrecogedor Martina saltó de su escondite y se incorporó apartándose el pelo de la frente con la intención de pensar con mayor claridad.
--¡Hola, ¿me recuerdas?-- El sabio hacía acto de presencia de nuevo en la ventana. -- Martina, se quedó observándolo al tiempo que le contaba de forma precipitada todas las aventuras del último día. --Ya veo que te va pasando todo lo que te voy diciendo que te pasará, también veo que estás arreglando tu habitación y que acabas de pensar en ponerte a estudiar, cosa que ya deberías haber hecho hace días... en fin, lo importante es que ya hayas tomado consciencia de ello y te pongas manos a la obra, ahí si que no te puedo decir las preguntas del examen-- Martina lo miró sorprendida y añadío: "pues yo creía que lo sabías todo y que hasta sabías las preguntas... no será que sí las sabes y no me las quieres decir?-- Ja,ja, pues claro que las sé y es cierto: no te las voy a decir y no insistas listilla!!!-- Bueno, que te decía que últimamente estás poniéndote en marcha, sobre todo porque a tu madre ya no se le oye gritar por los pasillos.-- ¡Anda que no!, pues no la oirás tu, porque yo... yo sí que la oigo, si y no precisamente decirme cosas bonitas, pero tengo que reconocer que cuando me dice lo que me dice es porque tiene razón, pero te aseguro Sabio, que estoy en ello, vamos que si estoy...-- Bien Valentina, hoy debo hablarte de algo importante para tu formación y tu cambio de personalidad, te voy a hablar de Los Valores. Atenta porque en la etapa de la adolescencia los jóvenes tenéis muchos cambios, hay chicos y chicas a las que se les notan más que otros, pero todos cambiáis , tanto física como mentalmente. Cambian tus puntos de vista, tu personalidad, tu carácter con los amigos, con la familia, con los estudios... tu cuerpo... ten en cuenta que la influencia de los amigos, de la televisión, de internet y de la misma sociedad produce alteraciones importantes porque esas influencias pueden ser negativas. Bien porque seas una ignorante y te lo creas todo o por falta de valores. Y aquí viene la lección de hoy: El primer valor que tienes que tener en cuenta es La Amistad, en un grado mínimo puedes encontrar una amistad basada únicamente en compartir momentos de diversión, de ocio y en un grado alto, hablaríamos de compartirlo todo, problemas, historias... hablaríamos entonces del amor en la amistad. El siguiente es El Amor, que se podría definir como el grado máximo de la amistad, pero aún diciéndotelo así no sería suficiente para que lo entendieras, porque el Amor es mucho más; implica compartir, también implica sacrificio a favor del otro, fidelidad, apoyo, se trata de ocuparte de la otra persona, se trata de hacer una entrega... el amor es fabuloso, pero de la misma forma que llega, sino lo cuidas, se marcha.Y por hoy, querida alumna mía, estos son sólo dos de los Valores importantes, iré contándote más.-- Martina estaba absorta, atenta, ilusionada con todo lo que Sabio le estaba enseñando y que ella iría poniendo en práctica.